Hay muchas veces que el momento de "sentarnos a leer" se nos puede hacer un poco cuesta arriba. Ya sea porque no nos apetece, porque lo vemos como una tarea más del colegio o por otras causas, tenemos ese conflicto en el que nosotros queremos que nuestros peques se pongan a leer y a ellos no les apetece. El aprendizaje de la lectura es una habilidad fundamental en el aprendizaje de los más peques porque, al final, prácticamente todos los contenidos curriculares y escolares se adquieren leyendo. Por ello, es importante no sólo que la desarrollen de forma adecuada, sino que además lo hagan con gusto. Pues si hay que ponerse a leer, le obligamos a que lea y punto. ¡¡ERROR!! Obligar es una herramienta peligrosa, porque puede hacer justo el efecto contrario y generar más "aversión". Empezamos a asociar la lectura con experiencias o sensaciones negativas y podemos empeorar la situación. ¿Entonces cómo lo hago? Parece difícil, pero hay algunos trucos para poder fomentar...